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¿Existe el purgatorio?

El Apóstol Pablo dice que, en el día del juicio la obra de cada hombre será probada. Esta prueba ocurrirá después de la muerte: «El fuego probará la obra de cada cual. Si su obra resiste al fuego, será premiado, pero si esta obra se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. Él se salvará, pero como quien pasa por el fuego» (1 Corintios. 3: 15). La frase dice: «tendrá que pagar» esta no se puede referir a la condena del Infierno, ya que nadie puede salir de ahí. Tampoco puede significar el Cielo, ya que allá no hay ningún sufrimiento. ¿Entonces a que se refiere?

Sólo la Tradición y la doctrina católica (primeros cristianos) pueden dar luz a este pasaje de Corintios 3:15  y explicarnos el estado del Purgatorio. En la Biblia se demuestra que ya en el Antiguo Testamento, Israel oró por los difuntos y por el estado se sus almas. Así lo dice el Segundo libro de los Macabeos (12, 42-46), donde dice que Judas Macabeo, después del combate oró por los combatientes muertos en la batalla para que fueran liberados de sus pecados. «Y rezaron al Señor para que perdonara totalmente de sus pecados a los compañeros muertos».

En 2 Timoteo 1, 1-18, San Pablo dice refiriéndose a Onesíforo: «El Señor le conceda que alcance misericordia en aquel día».

Así que según nuestra fe católica y al leer atentamente la Santa Biblia, nos podemos dar cuenta de que debemos orar y ofrecer Misas por los difuntos, para que sus almas sean purificadas de sus pecados veniales y así puedan entrar a la gloria, a gozar de la presencia de Dios.

Los no católicos insisten en que la palabra Purgatorio es invento de los católicos y que ni siquiera este nombre se halla en la Biblia. Nosotros debemos de recordarles que tampoco está en la Biblia la palabra «Encarnación» y, sin embargo, todos creemos en ella. Tampoco está la palabra «Trinidad» y todos, católicos y no católicos, creemos en este misterio. Entonces esta argumentación no prueba nada. En la Biblia hay respuesta para todo, pero no todo está en la Biblia. No olvidemos que Jesus nos dejó la Iglesia. Jesus no dejó Biblias. El nuevo testamento nació de toda la tradición hablada y escrita por la Iglesia en el primer siglo después de Cristo.

El mismo Jesús también dice que «aquel que peca contra el Espíritu Santo, no alcanzará el perdón de su pecado ni en este mundo ni en el otro» (Mt. 12, 32). Esto nos dejar ver que debe de haber un estado o lugar donde al alma después de este mundo se le puede perdonar pecados. A esto es lo que llamamos el estado del Purgatorio. Esto quiere decir que después de la muerte hay Purgatorio en otras palabras purificación de los pecados veniales.

Nada con mancha puede entrar al cielo Apocalipsis 21,27. Sin  un estado de purificación entonces nadie se salvará porque quién no peca todos los días venialmente

También los Primeros Cristianos oraban por las almas de los difuntos. Inscripción del siglo II encontrada en catacumbas Roma: «Oh Señor, que estás sentado a la derecha del Padre, recibe el alma de Nectario, Alejandro y Pompeyo y proporciónales algún alivio».

Tertuliano (año 160-222) dice: «Cada día hacemos oblaciones por los difuntos».

San Juan Crisóstomo (344-407) dice: «No en vano los Apóstoles introdujeron la conmemoración de los difuntos en la celebración de los sagrados misterios. Sabían ellos que esas almas obtendrían de esta fiesta gran provecho y gran utilidad» (Homilía a Filipo, Nro. 4).

Quiero recalcar que el Purgatorio no es como una segunda oportunidad, para que la persona establezca una buena relación con Dios. La conversión y el arrepentimiento deben darse en esta vida, aquí en la Tierra. Tampoco es correcto pensar que no hay dolor y sufrimiento en el purgatorio. Es un lugar de limpieza en donde todo lo machado es quemado, así que hay sufrimiento y dolor. Tampoco es correcto decir que es el primer piso o lugar del cielo, porque en el cielo como ya dijimos no entra nada machado y no hay dolor ni sufrimiento.

En Cristo; Luis Roman

Santa Maria ora pro nobis

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