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Cardenal Zen ha roto su silencio sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. A continuación, la reflexión difundida por el cardenal.

El caso de la FSSPX

Viernes de la 2ª semana de Cuaresma

Ante el caso de la FSSPX parece que también los tradicionalistas están divididos. Lo cual es muy comprensible, porque hay dos cosas que considerar. Por un lado, un cisma debe evitarse con todo esfuerzo, porque causará un daño serio y duradero a la Iglesia; pero por otro lado también hay que respetar un grave problema de conciencia: «¿cómo se puede obligar a alguien a seguir enseñanzas que evidentemente niegan la Santa Tradición de la Iglesia?».

Entonces, ¿cómo se puede resolver el caso?

La FSSPX ha sido enviada a dialogar con el jefe del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, pero ¿hay un mínimo de esperanza en este diálogo?

Leyendo la primera lectura y el salmo responsorial de la misa de hoy, me parece que puede verse así:

José — FSSPX
los hermanos de José — cardenal Tucho
Rubén — papa León (quizá con la ayuda de S. E. Schneider)

«Los hermanos (de José) lo odiaban».

Tucho, que pretende deshacer las tradiciones de la Iglesia, ¿cómo podría no odiar a la FSSPX? Probablemente estaría contento de verlos excomulgados.

Entonces, ¿ya no hay esperanza?

Está Rubén, el hermano bueno.

Está León, el padre bueno.

La unidad de la familia de Dios le importa. Pero ¿qué pasa si los hijos no aceptan el Concilio?

El papa León es alguien que escucha. Entiende y hará entender a sus hijos que ciertas cosas perpetradas en nombre del llamado «espíritu del Concilio», pero contrarias a la Tradición de la Iglesia, no pertenecen al Concilio.

¿Y la misa TLM? Evidentemente es un error querer eliminarla. El Novus Ordo no respetó las intenciones de los Padres conciliares (S. E. Athanasius Schneider ha reunido abundantes evidencias al respecto).

El papa Benedicto, cuando habla de la «reforma de la reforma», admitió la posibilidad de que las dos formas de la liturgia de la Misa romana se enriquezcan mutuamente.

Pongamos nuestra confianza en el papa León. Ha iniciado la catequesis sobre los documentos del Concilio: a ellos es a los que todos debemos volver.

(Fuente: cuenta X del cardenal Zen) No te pierdas el siguiente video:

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Lo siguiente es una respuesta fiel al Magisterio sobre si la Iglesia permite la danza en la Misa y no la opinión de un grupo o persona:
Para comenzar debemos decir que la danza NO forma parte de la liturgia romana de la Santa Misa. El Misal Romano y su Instrucción General no la contemplan ni la autorizan como elemento litúrgico.

Citas directas de la Instrucción General del Misal Romano (IGMR)
La finalidad de los gestos litúrgicos IGMR, n. 42:

“Los gestos y posturas corporales comunes de los fieles deben expresar y fomentar la unión de los participantes y favorecer el espíritu de la acción sagrada.”

La clave aquí: gestos sobrios, comunes y sagrados, no expresiones artísticas individuales.

El carácter de la liturgia romana IGMR, n. 24:

“La liturgia es ante todo el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo…”

La liturgia no es un espectáculo, ni un medio de expresión cultural libre, sino acción sagrada de Cristo y de la Iglesia.

Qué pertenece a la Misa IGMR, n. 28:

“La celebración eucarística consta de la Liturgia de la Palabra y de la Liturgia Eucarística, estrechamente unidas entre sí…”

La danza no aparece en ningún momento como parte constitutiva de la Misa.

Aunque no es del Misal, la Santa Sede aclaró explícita-mente el tema. La Congregación para el Culto Divino (1975) afirmó lo siguiente:

“En el rito romano, la danza no es expresión de oración, sino de espectáculo. Introducirla en la liturgia sería introducir un elemento profano.”

Favor de observar que solo se menciona la posibilidad fuera de la Misa y en contextos culturales muy específicos, nunca como norma universal.

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¿Que es una marca secreta, un chip o una conspiración moderna? La Iglesia Católica no enseña eso.
Vamos a lo que realmente dice la Biblia. El número 666 aparece en el libro del Apocalipsis, capítulo 13. Allí se le llama “el número de la Bestia” y se dice que es “número de hombre”.
El libro del Apocalipsis fue escrito en un lenguaje simbólico, no como un código moderno. En la antigüedad, las letras tenían valor numérico. Este método se llama gematría.

Muchos Padres de la Iglesia explican que el 666 probablemente alude a Nerón, el emperador romano que persiguió brutalmente a los cristianos. Cuando su nombre se escribe en hebreo, la suma da 666.

“Es más seguro y menos peligroso esperar el cumplimiento de la profecía que hacer conjeturas sobre nombres. Pues si fuera necesario que su nombre fuese proclamado claramente en este tiempo presente, habría sido revelado por aquel que vio el Apocalipsis.”
San Ireneo, Contra las Herejías, V, 30, 3

También explica que el número pertenece al nombre del Anticristo:

“El número de su nombre es seiscientos sesenta y seis.”
San Ireneo, Contra las Herejías, V, 30

Entonces, ¿qué representa el 666? No un chip. No una fecha. No un número mágico.

Representa al poder humano que se rebela contra Dios, al sistema político, cultural o religioso que se pone en el lugar de Dios. El número 6 simboliza imperfección (el hombre fue creado el sexto día).
Repetido tres veces —666— indica la imperfección llevada a su extremo. La advertencia del Apocalipsis no es “teme al número”, sino: no adores lo que no es Dios.

Recuerda que el cristiano no vive con miedo. Vive con discernimiento, fidelidad y esperanza. Porque al final del Apocalipsis, no vence la Bestia. Vence Cristo.

Lo siguiente son algunos videos relacionados al tema: