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¿Porque Juan y Santiago querían que bajara fuego del cielo?

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El Evangelio según San Lucas 9:51-62 nos dice; “Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?”. Pero él se dio vuelta y los reprendió.”

Esta petición por parte de Santiago y Juan nos puede sorprender por dos razones:

  1. Vemos a dos discípulos que quieren obtener venganza y para colmo con la bendición del Señor.
  2. Parece que Santiago y Juan creen o tienen el poder de mandar caer fuego del cielo. ¿Sera verdad?

Sobre el primer punto San Cirilo nos dice: “Pero el Señor que sabe todas las cosas antes de que sucedan, sabía que sus emisarios no habían de ser recibidos por los samaritanos. Sin embargo, les mandó que fuesen, porque acostumbraba a hacer todas las cosas para instrucción de sus discípulos. Subía a Jerusalén cuando se aproximaba el tiempo de su pasión; y para que no se escandalizasen cuando le vieran padecer, considerando que también ellos debían ser pacientes cuando los ultrajasen, hizo preceder, como cierto preludio, la repulsa de los samaritanos. Y los instruyó de otro modo; habían de ser los doctores del mundo y habían de recorrer las ciudades y aldeas predicando la doctrina evangélica; y les habría de ocurrir que algunos no recibiesen la sagrada predicación, como no permitiendo que Jesús permaneciese con ellos. Les enseñó, pues, que cuando anunciasen la celestial doctrina, debían estar llenos de paciencia y mansedumbre, no demostrarse hostiles, ni iracundos, ni vengativos contra sus perseguidores. Pero aún no estaban dispuestos para ello, e incitados por un celo indiscreto, querían que bajase fuego del cielo sobre ellos. Prosigue: “Y cuando lo vieron sus discípulos, dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que descienda fuego del cielo”, etc.”

Así que debemos reconocer, que Jesús quería enseñarles con este evento, como debemos reaccionar cuando el mensaje del Señor o su presencia no son bien recibido. El Evangelio de San Mateo 10:14-15 nos dice, que Jesús los instruyó de la siguiente manera; “Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.”

Genesis 19:23-24 explica que; “Cuando ya había amanecido y Lot había llegado a Sóar, el Señor hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra; las destruyó junto con todos los que vivían en ellas, y acabó con todo lo que crecía en aquel valle”

Así que podemos ver, que Juan y Santiago como buenos judíos conocían lo realizado por Dios y sabían que Jesús, podía permitirles enviar fuego del cielo. Noten que Jesus en ningún momento les dice a ellos, “esto es imposible o que ridículos”, al contrario, Él les hace saber, que este fuego vendrá, no todavía, sino que el día del juicio. La palabra juicio viene de Justicia y no podemos nunca olvidar, que la justicia de Dios es perfecta y ha sido prometida.

En el caso de los discípulos, ellos no querían justicia, lo que querían era venganza y es la razón por la cuál Jesús los regaña. No por pedir el fuego que baja del cielo y brinda la justicia de Dios, sino por querer utilizar los medios de Dios, para obtener venganza, contra los que no quieren creer en el Señor.

San Pablo nos explica lo mismo en su segunda carta a los Tesalonicenses capítulo 1: 6-9; “Pero también es justo que Dios devuelva sufrimientos a los perseguidores y que, a ustedes, los perseguidos, les dé el descanso con nosotros el día en que el Señor Jesús se manifieste glorioso y venga del cielo rodeado de su corte de ángeles. Entonces la llama ardiente castigará a los que no reconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de Jesús, nuestro Señor. Serán condenados a la perdición eterna, lejos del rostro del Señor y de su Gloria irresistible. “

El segundo punto que queremos estudiar es si realmente Juan y Santiago hubiesen podido hacer bajar fuego del cielo. Jesús tampoco los reprendió por haber hecho esta petición, o por ésta ser ridícula e imposible como ya explicamos, sino que los regañó por querer utilizar los prodigios de Dios, como medio de venganza.

Sobre esto San Ambrosio explica; “pero, aunque sea vengado el que teme, el que no teme no busca la venganza. Además, se nos da a conocer que los apóstoles tenían los méritos de los profetas, cuando presumen que su petición tendrá derecho al poder que mereció el profeta; por ello presumen, con razón, que a su súplica bajaría fuego del cielo, puesto que son hijos del trueno”.

Definitivamente estos dos hermanos, llamados hijos del Trueno por Jesús, debido a su temperamento e impulso, tenían los méritos de los profetas. Estos hombres, juntos con los otros apóstoles, presenciaron todos los hechos de la vida del Señor. Caminaron con Él y vivieron con Él.

En la Sagradas Escrituras hay un profeta muy amado y venerado por los judíos. Su nombre era Elías. Su vida y servicio a Dios fueron excepcional. En la segunda de Reyes capítulo 2, se nos narra, cómo fue Elías llevado al cielo en un carro de fuego por Dios mismo.  Elías también hizo caer fuego del cielo, a pesar de que éste, no caminó con el Señor hecho hombre. Así que no nos debe sorprender, el que Juan y Santiago, creyeran en poder ellos hacer lo mismo. Ellos sí andaban con Dios mismo hecho hombre.

El episodio de la vida de Elías muy relacionado a la petición de los hijos del trueno esta narrado en 1 Reyes capítulo 18: “Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo primero ustedes, ya que son más numerosos, e invoquen el nombre de su dios.» Tomaron el novillo, lo prepararon y estuvieron rogando desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «Baal, respóndenos.» Pero no se oyó ni una respuesta, y danzaban junto al altar que habían hecho. Cuando llegó el mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: «Griten más fuerte, cierto que Baal es Dios, pero debe estar ocupado, debe andar de viaje, tal vez está durmiendo y tendrá que despertarse.» Ellos gritaron más fuerte y, según su costumbre, empezaron a hacerse tajos con cuchillo hasta que les brotó la sangre. Pasado el mediodía cayeron en trance hasta la hora en que se ofrecen los sacrificios de la tarde, pero no se escuchó a nadie que les diera una respuesta o una señal de aceptación. Entonces Elías dijo a todo el pueblo: «Acérquense a mí.» Todos se acercaron a él. Arregló el altar de Yavé, que había sido destruido, tomó doce piedras, según el número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien Yavé se había dirigido para darle el nombre de Israel, y levantó un altar a Yavé; en seguida hizo alrededor del altar una zanja que contenía como treinta litros, acomodó la leña, descuartizó el novillo, y lo puso sobre la leña. Ordenó entonces: «Lleven cuatro cántaros de agua y échenla sobre la víctima y sobre la leña.» La echaron y Elías dijo: «Otra vez.» Y tres veces hicieron lo mismo. El agua corrió alrededor del altar y hasta la zanja se llenó de agua. A la hora en que se hacen los sacrificios, la tarde, se acercó el profeta Elías y oró así «Yavé, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor y que por orden tuya he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Yavé. Respóndeme y que todo el pueblo sepa que tú eres Dios, y que tú conviertes sus corazones.» Entonces bajó el fuego de Yavé, que devoró al novillo del sacrificio y la leña, y absorbió el agua de la zanja. Viendo esto, el pueblo cayó, rostro en tierra, y exclamó: «¡Yavé es Dios! ¡Yavé es Dios!» Elías dijo: «Apresen a los profetas de Baal: que no escape ninguno.» Una vez apresados, Elías los hizo bajar al torrente de Cisón, y los degolló allí.

Este relato nos brinda claridad sobre lo que estaba por suceder a Jesús, cuando los discípulos le hicieron la petición. Él iba de camino a Jerusalén, donde iba a ser entregado como sacrificio. En el relato de Elías, el fuego de Dios no vino, hasta que el sacrificio fue entregado en el altar. Jesús, el sumo sacerdote eterno, se entregaría como sacrificio perfecto y el fuego de la Justa Ira de Dios, consumiría al Señor. El Señor es nuestro mediador y por Él se nos ha dado la oportunidad, de arrepentirnos, convertirnos y aceptar el evangelio. Dios nos esta dando la oportunidad de podernos salvar por medio de su Hijo Jesús.

Es por esto también que Jesús niega la petición a Santiago y a Juan, porque los samaritano todavía no habían conocido de la redención, y de la misericordia de Dios. No iba a ser hasta más tarde, que ellos conocerían las Buenas Nuevas y tendrían la oportunidad de cambiar su forma de vivir.

Así también lo explica San Ambrosio “No siempre conviene castigar al que obra mal, porque en ocasiones aprovecha más la clemencia. A ti para la paciencia y al reo para la corrección. Por último, los samaritanos, de quienes ahora aparta el fuego, creyeron más pronto”

El en el evangelio de San Juan capítulo 4, se nos narra la conversación que tuvo Jesús, con una Samaritana y el evangelista nos dice en los versículos 39-40 “Muchos samaritanos de aquel pueblo creyeron en él por las palabras de la mujer, que declaraba: «Él me ha dicho todo lo que he hecho. “Cuando llegaron los samaritanos donde él, le pidieron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días.”

En conclusión, la petición a Jesus, por fuego bajado del cielo, de parte de Santiago y Juan, fue una que se pudo haber cumplido, pero nuestro Señor nos enseña que los caminos de Él, no son para obtener venganza contra aquellos que no quieren aceptar el Evangelio, o atacan nuestra forma de vivir, sino para mostrar la Gloria de Dios y que así crean. Ahora es el tiempo de la misericordia y la conversión, pero no podemos olvidar, que el fuego de la justicia de Dios vendrá para todos y este traerá justicia, para los que creyerón en el Señor y para los que no quisieron creer o renegaron de Él.

En Cristo Luis Roman

Santa Maria ora pro nobis

Foto: Karl Wilhelm Friedrich Esterley  (1805–1891) Blue pencil.svg wikidata: Q880841 Title” Jesus and his Disciples on the Sea of ​​Galilee “Description Jesus und seine Jünger am See Genezereth, monogrammiert, datiert 1833, Öl auf Leinwand, date 1833

Para ver el video en YouTube https://youtu.be/eM2lP7-Hirg