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Tres maneras en las cuales el GPS es parecido a Dios

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El GPS es un Sistema de Posicionamiento Global. Es un pequeño dispositivo que se conecta con satélites posicionales que orbitan la tierra. Los satélites localizan exactamente donde estás y el micro ordenador dentro del GPS, calcula la ruta más corta o más rápida para llegar a su destino.

El GPS verbal y visualmente te dirige hacia el destino que tu hayas escogido. Solo tienes que entrar la dirección en el sistema o en la aplicación.

Hay un millón de razones por las que Dios no es como un sistema de GPS pero para escribir este artículo, pensé en tres maneras, en las cuales el GPS es similar o parecido a Dios:

  1. El GPS, conoce todo: cada dirección, calle, ciudad y negocio. Conoce cada gasolinera, hotel, iglesia, oficina de correos, restaurante, aeropuerto, escuela, supermercado, intersección, hospital, autopista, etc. Dios lo sabe todo.
  1. Puedes encenderlo o apagarlo: Claro que no puedes cerrar a Dios, pero prácticamente puedes decir NO a él y cerrarlo (apartarlo) de tu vida. Si apago mi GPS, yo soy el perdedor ya que él conoce “todo” y sabe exactamente donde estoy en cualquier momento y cómo llegar a donde quiero ir. Dios también sabe exactamente dónde estoy y sabe cómo llegar a mi ubicación. Puedo encenderlo si quiero obtener su consejo, y disfrutar de su conocimiento. En otras palabras, puedo orar a Dios y pedir su consejo.
  1. Cada vez que me he desviado, él vuelve a ponerme en marcha. Por ejemplo, hace unos días hice el giro equivocado y el GPS dijo cortésmente, “¡Recalculando! Después de que no pude hacer un giro a la izquierda y dando un giro a la izquierda en su lugar, el GPS dijo: “Recalculando, gire a la derecha en Main Street”.En otras palabras, aunque ignoro o desobedezco el GPS, él no me condena. Simplemente dice: “OK, tenía esto planeado de la mejor manera para llegar a su destino final, pero no escuchaste, así que voy a empezar de nuevo. De donde estás ahora, puedo TODAVÍA conseguir que llegues allá – pero tengo que recalcular primero. “

Dios hace lo mismo. Él siempre perdona. Nos echamos a perder y seguimos el camino equivocado (pecado, desobediencia, orgullo, etc.) y una vez que nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados y decidimos escuchar a Dios de nuevo, el dice: “¡Recalculando! Ahora que has hecho un giro equivocado y estás dispuesto a corregirlo – no te preocupes, todavía puedo llevarte al cielo desde aquí. ” Y luego nos da las nuevas direcciones, desde nuestro lugar equivocado.

Para terminar, el GPS está listo para escucharme a cualquier hora del día o de la noche. Puede llevarme a lugares durante el día o en la oscuridad, cuando sé a dónde voy y cuando no lo hago… y ¿Dios no puede hacer todo eso también?

En Cristo, Luis Roman

Santa María ora pro nobis

Traducido y editado por Luis Roman

Fuente: Steve Ray