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¿En que consiste el alma y el cuerpo de la Iglesia?

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“El alma de la Iglesia consiste en lo que tiene de interno y espiritual, que es la fe, la esperanza y la caridad, los dones de la gracia y del Espíritu Santo y todos los celestiales tesoros que le provienen de los merecimientos de Cristo Redentor y de los Santos”.

CATECISMO MAYOR Prescrito por San Pío X

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, se nos describe el evento que marcó, el punto de partida de la Iglesia fundada por Jesús. Desde éste instante vemos a María y a los apóstoles en acción, como una extensión de la cabeza de la Iglesia que es Cristo. Ellos en unión con la Cabeza, actúan como el cuerpo de Cristo. Este cuerpo es real y está presente aquí en la Tierra.

“El cuerpo de la Iglesia consiste en lo que tiene de visible y externo, ya en la asociación de los congregados, ya en el culto y ministerio de la enseñanza, ya en su orden exterior y gobierno”.

CATECISMO MAYOR Prescrito por San Pío X

Así que el alma de la Iglesia es la tercera persona de la Santísima Trinidad. El alma de la Iglesia es el Espíritu Santo, porque actúa a través de cada miembro del Cuerpo de Cristo, quien es la segunda persona de la Santísima Trinidad. Éste cuerpo hace la voluntad del Padre.

En el Credo decimos que la Iglesia es una y es Santa. Es una, porque la cabeza es una. Las escrituras nos dicen; que Dios envió a su único hijo (Juan 3:16). Así que sólo existe un Jesucristo, hijo del Padre y éste no tiene múltiples cuerpos. Decimos que es Santa, porque su cabeza es Cristo y es Santo. Esto no quiere decir, que sus miembros no fallan y a veces hasta no hacen su voluntad, pero el organismo sigue siendo el mismo en sustancia (Santo).

Teniendo esto en cuenta, podremos entender, que la validez de los sacramentos no dependen de la santidad de quien los administra. También entenderemos que la Iglesia actúa con la autoridad de Cristo y que el depósito de fe, hecho por Cristo, es intocable. En otras palabras, la Iglesia no tiene el poder de cambiar doctrinas, porque Élla no está por encima de la cabeza que es Cristo.

Oremos por la Santa Iglesia y el clero, para que se dejen guiar por el Espíritu Santo. Nunca olvidemos que la tercera persona de la Trinidad, es el alma y la vida de la Iglesia y que nos permite recibir las tres virtudes teólogales que son: la fe, la esperanza y la caridad. A través del ejercicio de éstas, damos testimonio de que Cristo está vivo.

En Cristo; Luis Roman

Santa María ora pro nobis