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Reflexión Dominical “Mis ovejas escuchan mi voz”

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Luego de que los judíos le dijeron “Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente”. Jesús les respondió: “Os lo digo y no me creéis. Muy acertado, Jesus les dice, “no creéis porque no son mis ovejas”. En otras palabras, no son parte de mi rebaño. Los que escuchan su voz, son lo que creen en su palabra y confían en El. Éstos son parte de su rebaño

Un pastor bueno comparte todo lo que tiene con su rebaño. El buen Pastor es Santo y Eterno, y por consecuencia Él comparte su vida eterna. Su vida eterna, es suya como lo fue también su vida como hombre. Cuando habitó la tierra entregó su vida por nuestros pecados, así mismo nos entrega la vida eterna en el cielo a los miembros de su rebaño.

“Y ninguno puede arrebatar las ovejas de mi mano”, porque tampoco nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre: “Y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”. Si por mano entendemos el poder, uno es el poder del Padre y del Hijo, porque es una la Divinidad. Si por mano entendemos al Hijo, la mano del Padre es el Hijo mismo; lo que no decimos porque Dios tenga miembros corporales, sino porque Dios ha hecho todas las cosas por su Hijo. Así los hombres suelen decir también que sus manos son otros hombres por los cuales hacen lo que quieren. Alguna vez también suele llamarse la mano del hombre a la misma obra del hombre, porque se hace mediante la mano; a la manera que decimos que un hombre reconoce su mano cuando reconoce lo que ha escrito” -San Agustín

“El Padre y yo somos una cosa”. En Griego la Iglesia siempre ha utilizado el término homousian homos (igual) ousia (esencia/ substancia) para describir exactamente lo que decimos en el credo; que Cristo es de la misma esencia que el Padre. Decimos “engendrado no creado, de la misma naturaleza que El Padre por quién todo fue hecho”.

Todos los cristianos seguimos a un solo Dios y no a un profeta, seguimos a Dios hecho hombre y no a otro maestro y entendemos que somos hijos de Dios, porqué somos hermanos de Cristo (lo cual nos hace también hijos de la Santísima Virgen María) y como donde está una de las personas de la Santísima Trinidad están las otras dos, entonces somos también por consecuencia templo del Espíritu Santo.

La pregunta que debemos hacernos es si realmente seguimos la voz de Cristo y si estamos dispuesto a seguirle. En un mundo secularizado donde ser ateo y estar abierto a todas las ideas es lo que se considera correcto, es un escándalo hablar del único y verdadero Dios que habitó entre nosotros, murió en la cruz y resucitó al tercer día. No hay nada que temer, porque los que andan con Él jamás serán arrebatados de sus manos. Pero para estar en sus manos debemos de tener confianza plana en su pablaras, en su ley y sus promesas. No podemos servirles a dos señores, no podemos estar con dos pastores y mucho menos en dos rebaños. La gracia y el pecado no mezclan. ¿Estas escuchando su voz?  

En Cristo, Luis Roman

Santa María ora pro nobis

Evangelio según San Juan 10,27-30.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa”.