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Continuan Los Ataques A La Misa Tradicional Texto y video Entrevista al Obispo Atanasio Schneider

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Aquí les comparto el video y el texto completo de la ultima entrevista realizada por Luis Roman al Obispo Schneider el 22 de mayo 2021.

Ataques Satanicos a la Misa tradicional

  1. ¿Por qué usted cree que están surgiendo los ataques y llamados a suprimir la Misa Tradicional Latina?

La Misa latina tradicional se está extendiendo cada vez más de forma orgánica, especialmente entre los jóvenes. Incluso los conversos del protestantismo se sienten atraídos espontáneamente por el fuerte poder espiritual que exuda la Misa tradicional, especialmente a través de lo sagrado, la atmósfera de silencio y del sobrenatural. Sobre todo los fieles que provienen del protestantismo aman la vieja Misa. La forma en que se celebra la nueva Misa tiene similitudes con el estilo del culto protestante y, por lo tanto, muchos conversos del protestantismo aman la vieja Misa más que la nueva. He tenido muchas experiencias también con personas que vinieron a la Iglesia Católica desde las Iglesias ortodoxas. La naturaleza sublime de la liturgia en las Iglesias ortodoxas tiene un profundo impacto en las personas y cuando estas personas dejan la Iglesia ortodoxa y se vuelven católicos, encuentran que la liturgia de la nueva Misa, ella les parece demasiado humana, enfatiza muy poco el misterio sobrenatural, hay muy poco silencio. La mayoría de los conversos ortodoxos que conozco aman la antigua Misa. Cuando el Papa Benedicto XVI en 2007 dio el permiso general que se celebrara la Misa tradicional, varios sacerdotes y obispos ortodoxos me felicitaron con eso hecho. La resistencia e incluso la lucha oculta y abierta contra la Misa tradicional por parte de muchos que hoy ocupan posiciones de poder en la Iglesia es la expresión de una ideología, porque quieren una fe diferente y por lo tanto una liturgia diferente. Quieren una liturgia antropocéntrica, quieren una liturgia como evento primariamente humano. Por tanto, una liturgia claramente teocéntrica, fuertemente orientada hacia lo sobrenatural y a la adoración de Dios, es inquietante para estos eclesiásticos y quizás también un reproche constante para su conciencia. Sin embargo, la verdad triunfará, porque la tradicional liturgia latina de la Misa expresa la verdad de la fe de manera más completa y hermosa, y eso es una obra de Dios y Dios también triunfará sobre algunos de los eclesiásticos que hoy son poderosos en la iglesia. Al luchar contra la Misa tradicional, estos eclesiásticos, como otrora los fariseos y escribas en Jerusalén, quieren prohibir que la gente venera a Cristo con gestos sublimes: „Maestro, reprende a tus discípulos“ (Lc 19, 39) Sin embargo, Jesús les dirá a estos eclesiásticos de hoy que luchan contra la antigua Misa lo mismo que les dijo a los fariseos en aquello momento: „Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras“ (Lc 19, 40).

2.¿Usted Celebra la Misa Tradicional en latín? ¿Por qué?

Siempre que puedo, celebro la Misa en el rito tradicional, y esto por la razón objetiva de que en el rito tradicional la adoración de Dios, las verdades de fe sobre el sacrificio redentor y su presencia sacramental y real en el altar, así como lo sobrenatural se expresa con mucha más claridad. Porque en la Misa tradicional se toma mucho más en serio la presencia de Dios. Además, esta forma de liturgia, que ha existido sin cambios durante casi mil años, ha espiritualmente formado tantos Santos que conocemos y ha traído tantos frutos espirituales. Si este rito fue precioso y sagrado para las generaciones católicas pasadas, también debería ser precioso y sagrado para nosotros hoy.

3.¿Ha celebrado siempre la misa tradicional en latín? ¿Cómo aprendió el Antiguo Rito?

Gracias a Dios siempre he tenido un gran amor por la santidad del rito de la santa Misa desde que era un niño. Se lo debo a los santos sacerdotes, que fueron confesores de la fe y mártires, y con quienes mi familia y yo tuvimos contacto durante mi infancia en la iglesia clandestina en la Unión Soviética. Este tiempo en la iglesia clandestina me hizo por la gracia de Dios inmune, por así decirlo, al modernismo en doctrina y liturgia. Entré en la Congregación de la Santa Cruz, de los Canónigos Regulares, que eran —y siguen siendo— muy fieles a la doctrina de la Iglesia, que celebran la liturgia con mucha reverencia, incluida la nueva Misa, pero ad orientem, recibiendo la Comunión de rodillas y en la boca. Aprender el rito antiguo no fue difícil para mí. También enseñé liturgia en el seminario. Si amas algo, no es difícil de lo aprender.

4.El P. Thomas Reese argumentó que el Rito Romano se desarrolló en Italia y Europa Occidental hace siglos y que necesitamos llevar a cabo la inculturación en términos concretos en la liturgia de hoy. ¿Es esto correcto? ¿Necesitamos inculturar la Misa?

Tenemos documentos de finales del siglo XII, donde se explica en detalle el rito de la santa Misa. Un ejemplo es la explicación del rito de la Misa por el Papa Inocencio III, que la escribió como cardenal. Allí encontramos el rito tradicional de la Misa casi idéntico a la forma que encontramos en el Misal Romano, que el Papa Pío V publicó en 1570. También hay una edición del Missale Romanum de 1470, donde el Ordo Missae es casi idéntico al de 1570 y al de 1962, última edición oficial del Missale Romanum antes del Concilio Vaticano II. Todos los pueblos que la Iglesia Romana ha evangelizado a lo largo de los siglos e incluso a lo largo de milenios han aceptado este rito de la Iglesia Romana junto con la fe de la Iglesia Romana. La historia ha demostrado que el rito romano tradicional tenía el poder de unir a los pueblos más diversos en la liturgia de la santa Misa, el acto central de la religión. Cada uno de estos diferentes pueblos amaba el rito tradicional Romano como algo propio, porque todos estos pueblos se convirtieron en hijos de Dios en este rito y encontraron su patria espiritual en él. Existen las grandes familias de ritos que datan de la época de los apóstoles y de los Padres de la Iglesia, como los ritos Romano, Alejandrino, Antioqueno (Sirio), Bizantino, Caldeo y Armenio. Estos ritos crecieron orgánicamente en la época de los Padres de la Iglesia y la época de los padres de la iglesia tiene una característica única como testimonio privilegiado de la tradición apostólica. Por lo tanto, pasado este tiempo, no hubo nuevas familias rituales y no habrá más. La inculturación significa que la riqueza de la fe y la liturgia que reciben los nuevos pueblos es vivida por estos pueblos y en diferentes lugares. Cada persona es única e irrepetible. Si ella deja que Cristo viva en su alma, entonces Cristo renace, por así decirlo, en el alma de esta persona, y entonces se produce una inculturación del misterio de la Encarnación de Dios en la vida de esta persona concreta. Lo mismo ocurre con todos los pueblos. Es natural que en todo pueblo cristiano haya características secundarias en la vida religiosa y litúrgica, como el lenguaje, el canto, la vestimenta. Pero eso no significa que deba cambiarse el rito Romano tradicional. Debe permanecer como un rito común para todos los pueblos que fueron evangelizados por la Iglesia Romana, como una patria para todos, mientras se pueden agregar al rito inalterado elementos secundarios como una especie de decoración. El rito Romano, que ha crecido orgánicamente desde la época de los Apóstoles y los Padres de la Iglesia, está destinado a purificar nuestra cultura actual y hacerla más sobrenatural. Si permitimos que la cultura actual cambie el rito de la Misa, entonces el rito asumirá los rasgos patológicos de nuestra cultura contemporánea que están: egoísmo, antropocentrismo, naturalismo, adoración del hombre y de la naturaleza. Pero eso no sería inculturación en el sentido de Dios, sino anti-inculturación. Permanece actual el siguiente testimonio de Paul Claudel, el famoso escritor católico francés,  sobre el carácter verdaderamente católico del rito Romano tradicional y su misal e todos los pueblos. El escribió: “¿Ya podría haber sido en Notre-Dame durante la oscura Misa de siete horas; ya podría haber sido en esa sucia calle de Boston; ya podría haber sido en China, donde el sacerdote todavía tiene este celemín en la cabeza que inventó el último de los Ming; ya podría haber sido en Praga, en el risueño esplendor dorado de una de esas hermosas iglesias rococó, llenas de ángeles que han aterrizado allí por todas partes como una bandada de pájaros; ya podría haber sido en Frankfurt, obstruido por la nieve; ya podría haber sido en Hamburgo donde la lluvia golpea las ventanas; ya podría haber sido en lugares con el humo como alquitrán ardiente, o en la mañana cristalina como el oro, hay siempre el mismo un libro en el altar que contiene todos los secretos de la vida y la muerte.” (La Messe la-bas, Paris 1919, p. 21) En una época en la que lo sagrado y lo profano se mezclaban a menudo, como en la época de los papas del Renacimiento, el cardenal Egidio da Viterbo pronunció la siguiente frase memorable en 1512 durante la oración inaugural del V Concilio de Letrán: “Los hombres deben ser cambiado por cosas sagradas, y no las cosas sagradas por los hombres” (homines per sacra immutari fas est, non sacra per homines).

5.Algunas personas argumentan que gracias a la Nueva Misa todas las iglesias cristianas ahora pueden unirse. ¿Qué cambió en la Nueva Forma de la Misa que la hace más ecuménica que el Antiguo Rito?

El rito de la nueva Misa es ecuménico en una dirección solo y en la dirección equivocada, a saber, que este rito se ha vuelto aceptable para los protestantes. En cambio, la nueva Misa con respecto a las iglesias ortodoxas y orientales antiguas no es ecuménica, sino todo lo contrario. El nuevo rito de la Misa es más ajeno a estas iglesias que es el rito tradicional. Después de la introducción de la nueva Misa en 1970, algunos eclesiásticos protestantes y anglicanos declararon públicamente que podían celebrar la Eucaristía de acuerdo con el nuevo rito de la Misa, a saber utilizando las nuevas oraciones del Ofertorio y la II Plegaria Eucarística.

6.El Padre Reese dijo que después de las reformas paulinas de la liturgia, se presumía que la Misa “Tridentina” o Latina se desvanecería. A los obispos se les dió la autoridad para reprimirla en sus diócesis, pero algunas personas se aferraron a la antigua liturgia hasta el punto del cisma. ¿Es la misa tradicional en latín un signo de división?

A pesar de la prohibición formal de la celebración del rito tradicional de la Misa por parte del Papa Pablo VI y por cuasi todos los obispos diocesanos, este rito no desapareció sino que vivió, principalmente gracias al compromiso de los fieles laicos en la organización católica internacional Una Voce, fundada en 1965. Estos fieles laicos se opusieron decidida e inquebrantablemente a la proscripción oficial y la estigmatización del rito tradicional de la Misa, siendo este el rito el rito de los Santos durante más de un milenio. Su noble batalla por la rehabilitación del mismo rito de todas las siglos fue el despliegue de las gracias del sacramento de la Confirmación, especialmente de los dones de fortaleza, piedad y temor de Dios. El apelo que más de 50 personalidades de Inglaterra hicieron al Papa Pablo VI en 1971, pidiéndole que preservara el uso del rito Romano en su forma tradicional, sigue siendo digno y de verdadero significado histórico. Una de las personalidades más famosas entre los firmantes fue la famosa escritora de relatos de detectives Agatha Christie. Todos eran figuras públicas, incluido un diputado de cada uno de los principales partidos políticos, dos obispos anglicanos y varios escritores, artistas y músicos. Entre ellos, Graham Greene, Malcolm Muggeridge, Yehudi Menuhin. El apelo tuvo un efecto, aunque modesto, y se llamó jocosamente “El indulto de Agatha Christie”. Pablo VI había concedido un uso muy limitado del rito tradicional de la Misa en Inglaterra y Gales.

Después de la introducción oficial de la celebración del nuevo rito de la Misa en 1970, casi no había obispo, con la excepción del Arzobispo Marcel Lefebvre, quien abogó públicamente por la rehabilitación general del rito tradicional de la Misa. Sin embargo, ya en 1976, el profesor Joseph Ratzinger hizo el siguiente análisis y propuestas sabias y proféticas sobre el rito tradicional de la Misa: “En mi opinión, debe alcanzarse el objetivo de que todos los sacerdotes puedan seguir utilizando el antiguo Misal” (Carta del 14.12.1976 a Profesor Wolfgang Waldstein). Además, el profesor Ratzinger señaló la ruptura entre el nuevo rito y toda la tradición litúrgica anterior de la Iglesia. Luego dio a conocer la discrepancia entre el nuevo rito y las palabras e intenciones de los Padres conciliares, diciendo: “El problema del nuevo Misal reside en que el se escapa de la historia continua que transcurría antes y después de Pío V, y que con el nuevo Misal se crea definitivamente un libro nuevo (aunque con material antiguo). Su aparición va acompañada de un tipo de prohibición de lo tradicional, siendo tal tipo de prohibición ajena a la historia eclesiástica del derecho y de la liturgia. Por mi conocimiento de los debates conciliares y por la lectura repetida de los discursos de los Padres del Concilio, puedo decir con certeza que esto [lo que en realidad representa el nuevo Misal] no fue intencionado” (ibid).

El rito tradicional, que era sagrado para todas las generaciones de católicos y para casi todos los Santos que conocemos no puede ser causa de división en la Iglesia. De hecho, debido a sus muchas opciones para celebrar y la inexactitud de las rúbricas, el nuevo rito da lugar a los sacerdotes individuales para la subjetividad, incluso si no cometen abusos. La realidad es que en no pocas iglesias donde se celebra el nuevo rito se producen abusos litúrgicos, y eso significa división, eso significa separación de la gran tradición ininterrumpida de la liturgia, como nos han dejado los Santos de todos los siglos.

7. ¿Crees que es la voluntad de Dios que todavía tengamos disponible el Antiguo Rito (TLM)?

El rito tradicional de la Misa ha sido fruto de un lento crecimiento orgánico y, en sus oraciones y gestos, es fruto de la fe y la devoción que nos dejaron los Apóstoles y los Padres de la Iglesia y muchos Santos. El rito tradicional es, por tanto, un verdadero tesoro de fe y oración, y no hay duda de que es la voluntad de Dios mantener este gran tesoro espiritual en la Iglesia. Sólo lo que da malos frutos en sí mismo, o lo que expresa la fe de manera débil y confusa, se desvanece con el tiempo. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia en su fe y en su liturgia, y la lleva cada vez más profundamente a la riqueza, belleza y claridad de la fe y de la liturgia. Prueba de ello es el rito Romano tradicional (así como los ritos Orientales).

El texto del apelo de más de 50 personalidades de Inglaterra hicieron al Papa Pablo VI en 1971, pidiéndole que preservara el uso del rito Romano en su forma tradicional, expresa el hecho de que el rito tradicional no solo tiene un alto valor teológico, sino también un extraordinario tesoro cultural y artístico, como leemos en las siguientes afirmaciones: “Es un fato que las basílicas y catedrales fueran construidas de esa manera para celebrar un rito que, hasta hace unos meses, era una tradición viva. Nos referimos a la Misa católica Romana (…). Independientemente de la experiencia religiosa o espiritual de millones de personas, este rito, en su magnífico texto en latín, ha inspirado una multitud de obras maestras de valor incalculable en las artes, no solo religiosas sino también poéticas, filosóficas, musicales, arquitectónicas, pictóricas y escultóricas en todos los países y en todas las épocas. Por tanto, bien se puede decir que pertenece a la cultura universal no menos que a la Iglesia ya los fieles. En la civilización materialista y tecnocrática que amenaza cada vez más la vida de la mente y el espíritu en su expresión creativa original, es decir en la palabra, parece particularmente inhumano privar al hombre de las palabras en una de sus manifestaciones más grandiosas”.

8.¿Cuál es su opinión sobre la supresión de las misas privadas en la Basílica de San Pedro que no permite que los sacerdotes celebren TLM o la Misa del Novus Ordo en privado?

Estas medidas violan claramente las normas vigentes de la Iglesia, especialmente las del Código de Derecho Canónico, que establece que “permaneciendo, sin embargo, la libertad de cada sacerdote para celebrar individualmente la Eucaristía” (can. 902). La prohibición radical de las celebraciones individuales en la Basílica de san Pedro en el Vaticano limita el derecho garantizado por el derecho canónico general a todos los sacerdotes a celebrar la misa individualmente. Esta basílica del Vaticano es una de las iglesias más visitadas por sacerdotes de todo el mundo. Esta prohibición expresa no solo una falta de hospitalidad fraterna, sino también una ideología que busca reducir la frecuencia de la ofrenda del sacrificio eucarístico. Esto disminuye las corrientes de gracia para toda la Iglesia y para el mundo. Surge la sospecha de que los responsables de esta prohibición de la celebración individual ya no se adhieren a la verdad, en la que la Iglesia siempre ha creído, a saber de los grandes beneficios espirituales de la celebración frecuente de la santa Misa.

El cardenal Charles Journet formuló esta importante verdad teológica y pastoral con la siguiente afirmación: “Si en cada misa Cristo realiza la obra de la redención, se ve claramente la necesidad de multiplicar las misas” (citado por el P. Joseph de Sainte-Marie, Eucharistie salut du monde, p. 258). Cuando el cardenal Ratzinger visitó la abadía benedictina de Fontgombault en Francia el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se conmovió al ver a decenas de monjes celebrando su Misa privada en la iglesia de la abadía. El cardenal estaba absorto, casi asombrado. Comenzó a orar de rodillas, en el suelo, durante mucho tiempo. Al salir, dijo en voz baja al Padre Abad: “¡Esta es la Iglesia católica!” ». En el contexto de la celebración del Año Santo del decimo noveno Centenario de la Redención, celebrado en Roma desde la Pascua de 1933 hasta la de 1934 Papa Pio XI concedió que se celebrase un triduo de santas Misas en el altar de la Gruta del santuario de Lourdes, es decir que la santa Misa podía celebrarse ininterrumpidamente día y noche, mañana, tarde y noche, sin un momento de respiro, para obtener del Señor gracias especiales per la Iglesia y el mundo. Esa es la enseñanza y práctica seguras de la Iglesia a lo largo de los siglos y la prohibición drástica de las celebraciones privadas en la Basílica de san Pedro representa una tremenda ruptura.

9.¿Qué ha cambiado desde que se promulgó Summorum Pontificum?

Los hechos de la realidad muestran que, desde la promulgación del Summorum Pontificum, la celebración de la Misa tradicional ha sido una silenciosa, constante y decidida marcha triunfal en la vida de la Iglesia en todos los continentes, entre diferentes estados de vida y edades. La Misa tradicional sigue su marcha triunfante verdaderamente católica y global, independientemente de que muchos obispos y otros superiores eclesiásticos restrinjan y saboteen esta liturgia con medidas muchas veces humillantes, a veces incluso despóticas. Esta es una evidencia muy clara de que la restauración de la celebración de la Misa tradicional y el rito tradicional en sí no es una obra del hombre, sino una obra de Dios. Quienes se opongan a esta forma de celebrar la Misa, tan amada por nuestros padres de la fe y por los Santos, al menos deberían escuchar las palabras del sabio Gamaliel: “Si esta iniciativa y obra son cosa de hombres, se disolverá; pero, si son cosa de Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios” (Hch 5, 38-39).

10¿Como resultado de la crisis con COVID en alguna parte del mundo las únicas parroquias que abrieron sus puertas fueron las de la Liturgia Tradicional? ¿Por qué crees que sucedió esto?

La tendencia predominante entre la mayoría de los obispos y superiores eclesiásticos en nuestro tiempo es un giro excesivo hacia lo temporal, una preferencia por el bienestar temporal y físico, una preocupación preferente por cuestiones seculares como la justicia social, la paz, el clima, la ecología. Por cierto, esta es la verdadera enfermedad de la Iglesia en nuestro tiempo. Esta tendencia comenzó, lamentablemente, con el Concilio Vaticano II. En comparación con la nueva liturgia, la liturgia tradicional enfatiza mucho más lo sobrenatural, dirige la mirada de nuestra mente y los deseos de nuestro corazón mucho más claramente a la vida eterna, a la salvación de nuestra alma inmortal, transmite in manera mucho más expresiva la atmósfera de lo sagrado y de lo misterio de Dios y de la vida eterna. Al mismo tiempo, sin embargo, la liturgia tradicional enfatiza más claramente la presencia sacramental real de nuestro Salvador en el misterio de la Eucaristía, en el altar, en la recepción de la sagrada Comunión, en el tabernáculo ubicado en el centro. Y eso da a los fieles un consuelo y una fuerza espiritual mucho más concreta y real en estos tiempos difíciles que surgieron por causa de la situación de Covid.

11.¿Son necesarios todos los sacramentales, símbolos y signos de la Misa Tradicional Latina (ejemplo -agua bendita / inciensos / vestiduras / mujeres con velo?

El rito también respeta el orden de la creación. Todas las criaturas son creadas según el orden y la belleza. El rito es una expresión de orden y belleza. El mundo material que podemos observar es expresión de orden y belleza, sin orden no hay belleza, sin reglas no hay belleza, la belleza exige un orden, una jerarquía. El Beato Iván Merz, que era un joven profesor croata, decía: “Las oraciones y los gestos de la liturgia, sus melodías y perfumes son la proyección del cielo en la tierra y la fotografía de la vida interior de Dios” (Beato Ivan Merz. Pensieri. Pubblicato dalla Postulazione della causa di beatificazione di Ivan Merz, Zagabria, 2002). Si descubre la belleza del orden de oraciones y rúbricas fijas, esto le proporcionará una gran alegría y paz, aumentando la intensidad de la vida espiritual. Con el fin de nutrir y acrecentar el espíritu sobrenatural del culto divino tanto en el clero como en los fieles, las explicaciones de los ritos litúrgicos existieron en la Iglesia desde la antigüedad para proporcionar una inteligencia espiritual de las ceremonias sagradas y de su majestad y belleza. Uno de los ejemplos más antiguos y famosos son las “Catequesis Mistagógicas” de San Cirilo de Jerusalén (siglo IV). “Mientras el hombre deambule en las tinieblas de la fe, la liturgia se realiza mediante signos comprensibles encerrados en un sobre simbólico. Cuando llega a la claridad dela  visión (2 Cor. 5,7), cesan todas las celebraciones simbólicas. Nuestro culto cristiano contiene la verdad y la gracia divinas, pero cubierto por un velo de símbolos misteriosos” (Nikolaus Gihr, El santo sacrificio de la Misa, explicado desde el punto de vista dogmático, litúrgico y ascético. Trabajo dedicado al clero y laicado). Basado en la tradición apostólica dada por san Pablo (cf.1 Cor 11, 1-16), el antiguo Derecho Canónico contenía el requisito de que las mujeres debían cubrirse la cabeza durante el culto público (can. 1262, 2 del Código de 1917). Esta regla todavía se observa en las iglesias Orientales hasta el día de hoy. Según la tradición bíblica y católica, el velo significa una forma de respeto y veneración por lo que está velado. En casi todas las culturas, la novia usa un velo al celebrar las bodas. Muchas mujeres también testifican que cubrirse la cabeza con un velo les ayuda a liberarse de las distracciones durante la santa Misa y les crea una mayor sensación de privacidad. Cubrirse la cabeza, otros gestos sagrados y el uso de los sacramentales ayudan a enfocar la mente en la santidad del lugar, en el Santísimo Sacramento del Altar y en la santidad de la liturgia.

12¿Por qué la Sagrada Eucaristía sólo la distribuyen el sacerdote y el comulgante arrodillado y en la lengua?

La práctica de que solo el sacerdote distribuye la Sagrada Comunión en la santa Misa tiene un significado teológico porque esta práctica expresa la verdad de que hay una diferencia esencial entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común, y que el sacerdote, a través de la ordenación, recibe una autoridad espiritual especial y que sus manos fueron ungidos. Santo Tomás de Aquino dijo: “Corresponde al sacerdote la administración del cuerpo de Cristo por tres razones. Primera, porque, como acabamos de decir (a.1), consagra in persona Christi. Ahora bien, de la misma manera que fue el mismo Cristo quien consagró su cuerpo en la cena, así fue él mismo quien se lo dio a comer a los otros. Por lo que corresponde al sacerdote no solamente la consagración del cuerpo de Cristo, sino también su distribución. Segunda, porque el sacerdote es intermediario entre Dios y el pueblo (Heb 5,1). Por lo que, de la misma manera que le corresponde a él ofrecer a Dios los dones del pueblo, así a él le corresponde también entregar al pueblo los dones santos de Dios. Tercera, porque por respeto a este sacramento ninguna cosa lo toca que no sea consagrada, por lo tanto los corporales como el cáliz se consagran, lo mismo que las manos del sacerdote, para poder tocar este sacramento. Por eso, a nadie le está permitido tocarle, fuera de un caso de necesidad, como si, por ej., se cayese al suelo o cualquier otro caso semejante.” (S. Th., III, 82, 3 c)

La práctica de la Comunión en la mano como se hace en nuestros días en la Iglesia católica es diferente de una similar práctica en los primeros siglos. Esa actual práctica vino de los calvinistas, y ni siquiera de los luteranos. Los luteranos normalmente han recibido la Eucaristía arrodillándose y en la boca, aunque por supuesto ellos no tienen la Presencia Real porque no tienen el sacerdocio válido. Los calvinistas y otras Iglesias liberales protestantes, quienes no creen en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, inventaron un rito que omite casi todos los gestos de sacralidad y de externa adoración, como por ejemplo recibir la Comunión de pie erguido, y tocando la hostia con sus dedos y poniéndosela en la boca, de la misma manera que se hace con el pan común. En el ritual anglicano de la celebración de la Cena del Señor, llamado „Common Service“ de 1549, Thomas Cranmer, el autor de la liturgia anglicana, permitió que el ministro pusiera la Comunión en la lengua del comulgante. Esto fue criticado por el más radical Martín Bucer, quien exigió que la Comunión se diera en la mano. Cranmer cumplió y cambió la rúbrica de su Libro de Oración de 1552 („Prayer Book“). Entre las razones del cambio, Bucer escribió: „Toda superstición del Anticristo Romano debe ser detestada. No tengo ninguna duda de que este uso de no poner este sacramento en la boca de los fieles ha sido introducido por una doble superstición; en primer lugar, el falso honor que deseaban mostrar a este sacramento, y en segundo lugar, la perversa arrogancia de los sacerdotes que pretendían mayor santidad que la del pueblo de Cristo, en virtud del óleo de la consagración. Quisiera que se ordenara a los pastores y maestros del pueblo que cada uno enseñe fielmente al pueblo que es supersticioso y perverso pensar, que las manos de los ministros son más santas que las manos de los laicos. También en el pasado la gente común creía erróneamente que sería malo o menos apropiado que los laicos recibieran este sacramento en la mano. Por lo tanto, que las indicaciones de esta perversa creencia sean eliminadas, que solo los ministros puedan tocar el sacramento, lo cual no sólo es ajeno a lo instituido por el Señor, sino ofensivo para la razón humana. Más bien se debe permitir que también los laicos tocan el sacramento, y lo ponen ellos mismos en su boca. De esa manera, los hombres buenos llegarán fácilmente al punto de que todos reciban los símbolos sagrados de este sacramento en la mano.“(Michael Davis, A Privilege of the Ordained, Long Prairie MN,1990, p. 9)

13.¿Tiene un mensaje para los sacerdotes que estén interesados ​​en aprender la Misa tradicional?

Un sacerdote que desee aprender a celebrar la Misa tradicional solo puede ser animado. Allí encontrará un gran tesoro espiritual de doctrina, oración y belleza litúrgica, que el aún no ha conocido en esta forma. Hará este feliz descubrimiento de que el es solo un sirviente durante la celebración de la Misa, es decir, que en obediencia solo tiene que hacer lo que se le prescribe, hasta el más mínimo detalle. Descubrirá con asombro que él mismo no puede determinar o decidir nada que en ningún momento y en ningunos, ni siquiera, más pequeños detalles de la celebración de la Misa puede. Descubrirá que el nunca es amo, sino solo y siempre un servidor. Siempre más el se da cuenta de por qué el sacerdocio sacramental se llama sacerdocio “ministerial”. Descubrirá siempre más el espíritu de la verdadera humildad divina de Cristo, que se humilló y se hizo esclavo, obediente hasta la muerte de cruz (cf. Fil 2, 8). A través de la atmósfera de servicio obediente, el se acercará a la actitud de san Juan Bautista, que se hizo a un lado para que sólo Cristo apareciera (cf. Jn 3, 30). Un sacerdote que quisiera aprender a celebrar la Misa tradicional se absorbe más intensamente en la atmósfera de arrepentimiento, de la reverencia filial y adoración, porque los gestos y oraciones en el rito tradicional enfatizan con mucha fuerza estas actitudes del alma. En la celebración de la Misa tradicional, este sacerdote podrá experimentar por sí mismo lo que escribió hace cien años el sacerdote Nikolaus Gihr sobre el rito tradicional de la misa: „Este rito sacrificial sublime e inspirador, creado por la Iglesia, no es una producción puramente humana, sino una obra de arte y una realización magistral realizada con la asistencia divina, un edificio sagrado, tan hermoso, tan armonioso, tan maravilloso, tan completo tanto en su conjunto como en sus partes componentes, que se quiere ver en esto la mano invisible de una sabiduría celestial“ (El santo sacrificio de la Misa, explicado desde el punto de vista dogmático, litúrgico y ascético. Trabajo dedicado al clero y laicado, II, cap. 1).

14.¿Tiene un mensaje para las comunidades que abrazaron la Misa Tradicional?

En primer lugar, agradeced a Dios desde el fondo de vuestro corazón que a través del Papa Benedicto XVI El ha devuelto a toda la Iglesia este maravilloso tesoro de fe, oración y de la belleza litúrgica. Sin embargo, esta intervención verdaderamente providencial de Dios a través del Papa Benedicto XVI fue preparada de antemano a través del compromiso heroico y desinteresado de los laicos, más precisamente de la Organización Internacional Una Voce y sobre todo a través del labor heroico del Arzobispo Marcel Lefebvre. Participad en la liturgia tradicional cada vez más conscientemente: con actos de arrepentimiento, de gratitud, de alegría en Dios, de reparación por tantos sacrilegios contra el más excelso sacramento de la Eucaristía. Haced de la celebración de la Misa tradicional vuestra patria espiritual, un pedazo de cielo aquí en la tierra, en este valle de lágrimas. Esta liturgia debe tener un impacto en vuestra vida, para que en las comunidades de la Misa tradicional, en particular, crezcan el amor mutuo, la paciencia y el coraje de confesión de la fe. Sobre todo pero, que las comunidades de la Misa tradicional produzcan muchas nuevas familias católicas, es decir, nuevas iglesias domésticas y muchos auténticos y santos sacerdotes.

Obispo Schneider 22 de mayo 2021