En una decisión sumamente irregular tomada el Domingo de Pentecostés, el Cardenal Carlos Aguiar Retes restituyó al Padre Efraín Hernández Díaz como rector de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe a pesar de que el propio Capítulo de Canónigos del santuario (el consejo oficial de sacerdotes de alto rango que asesoran al rector y ayudan a gobernar el santuario nacional) había presentado pruebas de «vínculos con grupos del crimen organizado (lavado de dinero)».