La mayoría de los católicos han escuchado que la Eucaristía es fuente de gracia, medicina para el alma y alimento espiritual. Pero pocos conocen la seria advertencia que San Pablo hace en 1 Corintios 11:27-29: quien recibe el Cuerpo y la Sangre de Cristo indignamente come y bebe su propia condenación.
Luis Roman explica por qué la Santa Eucaristía no es simplemente una comida comunitaria, sino el verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo. También aborda una pregunta que muchos evitan: ¿qué condiciones deben cumplirse para recibir dignamente la Sagrada Comunión?
Descubre:
- Lo que realmente enseña San Pablo sobre la Comunión.
- Por qué la Misa es un sacrificio y no solo una cena.
- La advertencia que durante siglos escucharon los católicos en Corpus Christi.
- Qué significa recibir la Comunión indignamente.
- La importancia de la confesión sacramental.
- El peligro de acercarse a la Eucaristía sin estar preparado.
- La conexión entre el Arca de la Alianza y la Presencia Real de Cristo.
Un mensaje urgente para todos los católicos que desean recibir a Nuestro Señor con reverencia, fe y las debidas disposiciones.
«Porque quien come y bebe indignamente, come y bebe juicio para sí mismo, sin discernir el Cuerpo del Señor.» (1 Corintios 11:29)