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¿Cuál fue la causa de la muerte (dormición) de la Virgen Maria?

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La Virgen Maria no agonizó ni por martirio ni por muerte violenta; tampoco de enfermedad o vejez. Los teólogos afirman que la Virgen murió a causa del amor de Dios y del apasionado deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales. Así lo afirmaron San Jerónimo, el abad Guerrico, San Alberto Magno, Dionisio el Cartujano, Santo Tomás de Villanueva, Bossuet.

La Virgen María no estuvo sujeta a la corrupción del cuerpo. Esto es tradición unánime de la Iglesia.  San Andrés de Creta dice: “Como no se corrompió el útero de la que dio a luz, así ni la carne de la que murió… El parto eludió la corrupción, y el sepulcro no admitió la extrema corrupción de la muerte”

Santo Tomás de Villanueva: “No es justo que sufra corrupción aquel cuerpo que no estuvo sujeto a ninguna concupiscencia”.

En el Misal Romano se decía en la Misa de la Asunción: “ya que la Madre de Dios salió de este mundo conforme a la condición de la carne mortal”. En el nuevo Misal no se menciona la muerte sino sólo la liberación de la corrupción del cuerpo.
No debemos confundirnos con la palabra o término “dormición”, que se usa en la Iglesia griega. La Dormición significa la separación del cuerpo y del alma de la Virgen María. En otras palabras, es la muerte de nuestra Madre, pero su muerte fue perfectamente en armonía con Dios porque ella es la llena de gracia y la inmaculada. Tu y yo sufrimos de los dolores de la vejez y las enfermedades. La Santísima Virgen cayó en un sueño (dormición) lleno de paz y alegría para luego despertar ascendida al cielo por nuestro Señor Jesucristo en cuerpo y alma.

Aquí les dejo algunas razones teológicas:

  • Es conveniente que María, para conformarse con su Hijo, padeciera la muerte, y así por la muerte pasara a la gloria, a fin de que no pareciera de mejor condición la Madre que el Hijo.
  • La verdad de la Encarnación se confirma más por la muerte de María; pues si convenía que Cristo muriera para confirmar la fe de la Encarnación, y así no se dudara de que era hombre verdadero, igualmente convenía que muriera su madre, para que no se pensara que había nacido de mujer inmortal.

¿Que han dicho los papas?

  • El Papa San Juan Pablo Segundo en su audiencia general el 25 de junio de 1997 dijo:  Es verdad que en la Revelación la muerte se presenta como castigo del pecado. Sin embargo, el hecho de que la Iglesia proclame a María liberada del pecado original por singular privilegio divino no lleva a concluir que recibió también la inmortalidad corporal. La Madre no es superior al Hijo, que aceptó la muerte, dándole nuevo significado y transformándola en instrumento de salvación. María, implicada en la obra redentora y asociada a la ofrenda salvadora de Cristo, pudo compartir el sufrimiento y la muerte con vistas a la redención de la humanidad. También para ella vale lo que Severo de Antioquía afirma a propósito de Cristo: «Si no se ha producido antes la muerte, ¿cómo podría tener lugar la resurrección?» (Antijuliánica, Beirut 1931, 194 s.). Para participar en la resurrección de Cristo, María debía compartir, ante todo, la muerte.
  • El Venerable Papa Pio XII escribió en la bula de la definición de la Asunción lo siguiente “La Virgen inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo» (Lumen gentium, 59).

En la pintura que utilizamos para este articulo y en muchas otras podemos observar a Jesus al lado de su Madre que se ve como si estuviera durmiendo. Jesus está cargando una beba niña. Esta bebé simboliza el alma de nuestra Madre (separación de cuerpo y alma).

¡Santa Maria Ora Pro Nobis!

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